El mortal tributo

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<<Hay situaciones en la vida que uno no sabe como afrontar, y hay situaciones que pase el tiempo que pase causan dolor si las recuerdas. Dejar que esos momentos tristes pase por nosotros mismos, y se vayan sin causar los estragos que hicieron en el pasado es una virtud, lograr no llorar mientras nos atraviesan, un milagro. Hay momentos de la vida que se quedan grabados para siempre en ti, nadie puede ayudarte con ellos, los silencias, pero no hablar de ellos no quiere decir que no ronden tu mente cada día. (…..). Ella trataba de amortiguar el malestar físico que le provocaba trayendo a su memoria cientos de imágenes y momentos hermosos que habían vivido juntos, pero a veces nada callaba ese dolor sordo que año a año permanecía inalterado en su cerebro.

Conducir provoca una sensación agradable de avance físico, pero permite distraer los pensamientos que muchas veces en el caso de Jimena volvían al pasado para hilar historias inconexas, otros viajes, momentos tiernos, su madre, su infancia, el olor de las manzanas, el viento en la cara, la lluvia en su pelo, recuerdos, “flashes”, que a modo de relámpagos abstraían su mente completamente, haciendo perder la noción del tiempo. Momentos, muchos, muchos momentos, todos desfilando por su cabeza que además de forma automática mantenía la marcha conduciendo.

Anna se durmió enseguida, y Jimena se emocionaba con la idea de que cada vez estaban más cerca, en la bruma de sus pensamientos ya estaba allí. No en el presente, a medida que el viaje avanzaba su mente retrocedía, cada vez mas lejos, cada vez más en el pasado.>>



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