<<Volvía sí, pero como quien vuelve para despedirse, sin nostalgia. Una vez más se sintió de ninguna parte, como si los lugares que alguna vez llamó hogar fueran apenas estaciones de paso. Siempre le fue fácil hacer las maletas y dejar atrás casas, ciudades e incluso personas. Mentiría si dijese que luego los echaba de menos, porque no era así. No anhelaba nada. No pensaba que cualquier tiempo pasado había sido mejor; había sido distinto. Aquel tiempo y aquella vida se habían consumido, y no había forma de verlo de otro modo.
(...) Cada calle, cada rincón familiar, evocaba recuerdos que ya no le pertenecían del todo. Las calles que antes recorría con paso firme ahora parecían difuminarse, como si el tiempo hubiera diluido los colores y los sonidos que una vez le parecieron brillantes, ahora se volvían desconocidas sin más. Aquellas personas que compartieron días y noches con ella apenas eran sombras en su memoria, rostros que se desdibujaban lentamente y a los que difícilmente era capaz de poner nombre.
(...) Regresar a un lugar tras años de ausencia solo le confirmaba que la vida seguía su curso implacable, llevándola hacia adelante. Y así, mientras recorría las callejuelas pedregosas que una vez habían sido testigos de su cotidianidad, encontró consuelo en la certeza de que cada ciudad, cada experiencia, había contribuido a tejer la compleja tela de su vida>>
Yo, llamada Jimena III. El Mortal Tributo
Volver no siempre es reencontrarse, a veces es, simplemente, reconocer la distancia. Los lugares cambian, pero lo que más cambia es la mirada con la que los habitamos. En ese desplazamiento —casi imperceptible— algo deja de encajar.
Pero lejos de sentir incomodidad, para mi hay una forma de libertad en esa sensación de no pertenecer del todo. En entender que los lugares no nos retienen, que las etapas no se repiten, que lo vivido no necesita ser recuperado para haber tenido sentido. No todo lo bueno que dejamos atrás se convierte en nostalgia. A veces se transforma en algo más sereno, en aceptación, en "lo vivido".
Quizá crecer tenga que ver con eso, con poder mirar atrás sin necesidad de regresar, entendiendo que cada lugar, cada vínculo, cada tiempo, cumplió su función..... y seguir.